Si Santa Claus fuera real, sería una catástrofe: Por un momento, vamos a suponer que Santa Claus viajara alrededor del mundo, en una sola noche, repartiendo regalos para todos los niños. Estimando que visitara a 91 millones de niños en el planeta, Santa tendría que viajar a 3 mil veces la velocidad del sonido para llegar a todos ellos. Es decir, tardaría una milésima de segundo por hogar. A esa velocidad el trineo, junto con Santa y sus renos, harían tanta fricción con la atmósfera que se convertirían en un especie de meteoro en llamas, emitiendo ondas de choque. De hecho, Santa Claus se desintegraría al no poder soportar 1,814,36 kilogramos de fuerza. Su bolsa de juguetes tendría que contener 300 mil toneladas de juguetes o más para abastecer a los niños (buenos) del mundo. Con ese peso, cada vez que aterrizara (lo que sucedería aproximadamente cada 3.8 kilómetros), crearía un enorme cráter. No podría ser silencioso en sus visitas, pues su llegada estaría acompañada de una enorme explosión que se podría escuchar a 24 kilómetros de distancia.